Luchando contra la mujer-objeto

Por Mariangeles Estrada

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Hace un año mi hija me pidió tener una cuenta facebook. Como chica cibernética que soy no iba a salir de ridícula diciéndole que no. Los riesgo que implica la red social con la influencia de la publicidad, mucha vulgaridad, y ese sinfín de antivalores que flotan aquí y allá, me contrarrestan mi modelo educativo familiar, pero qué podía hacer. Esto es como pasar un examen sin estar 100% preparada. Pero entre tantos temores y basura, lo que más me inquietaba es cómo iba a manejar su imagen y qué iba a compartir.

Nos sentamos a platicar, le conté mi experiencia de blogger y cómo manejaba mis cuentas en las redes sociales. Aunque ella ya tenía una idea clara de todos estos asuntos. Estamos hablando de una chavala que nació con toda la tecnología a la mano.

Dejé claro algunos puntos. El primero se refiere al contenido compartido. Si comparte su imagen, debía saber cuándo caemos en el exhibicionismo que se transmite de generación en generación. Y  en segundo lugar, debía saber cuándo compartimos experiencias que vale la pena contar.

Su nombre que lo ponga completo y que aprenda desde ya a asumir que todo en la vida tiene su responsabilidad. Se llama fulana de tal con todas las letras, nombre y apellido. Que asuma la vida virtual lo más consciente que pueda. Que piense dos veces lo que va a poner ahí. Diferenciando intimidad, privacidad y asuntos públicos.

También hablamos de la mujer objeto. Cómo la sociedad en general fomenta e insiste en vernos como objetos. Nuestros cuerpos son cosas para vender, para atraer, para distraer.

Yo le dijé: “Si pones tu cuerpo vestido con un short, bikini, tanga o minifalda, te van a llover las solicitudes de amistad y los likes o me gusta. Si te echas maquillaje aparentando 20 años caes en lo mismo. Te podes volver una reina en instagram si queres, sin tener el cuerpo de la Kardashian.

Todo lo que es apariencia pega. Pero si tratas de poner algo que sale de vos, de tu mente o tu corazón; una reflexión, un poema, una canción, tus dibujos que pasas horas haciendo con los distintos tipos de punta y color. Tus melodías al piano que tampoco salen como flash de foto, un video. Tus mejores escritos de francés tes nouvelle, etc. Todo eso que viene de adentro, no lo veas mal si no es valorado a su justo valor. Solo te pido que no busques la aceptación de la web convirtiéndote en un objeto. Ya la sociedad y la familia nos han pisoteado bastante para echarle más leña al fuego. Pone tus valores y tus aficiones, si querés; pero no reduzcas tu persona a un objeto de placer, de deseo o de juego.”

Terminé mis consejos de mamá mostrándole los perfiles dónde mujeres y hombres, de cualquier edad se exhiben si limites en las distintas redes. No es cuestión de edad, ni de sexo, ni de profesión. Hay adolescentes en ese plan de objeto sexual, así como mujeres y hombres adultos de medio quintal para arriba. Sicólogos, budistas y altruistas, no es cuestión de que entiendan más al ser humano o anden en cosas espirituales, la superficialidad es parte del combo de la vida virtual y real.

Ella tiene casi 16 años, 1.70 m. Ya cumplió un año en facebook. También se metió en instagram, snapchat, y no sé qué otra red y ha constatado que a veces no le paran bola a sus videos tocando el piano, ni a sus dibujos, ni a sus fotos artísticas de paisajes, tormentas, gotas de lluvia. .

Yo no doy nada por ganado. Sigo insistiendo qué es lo hay que hacer para no dejarse utilizar como cosa, cualquier cosa.  Estoy consciente de su belleza, para qué exhibirla, no necesito que nadie la valide ni confirme quién es y cómo es. Ella es.

Espero que me siga escuchando, solo quiero su bien. Creo que es el único aporte que le puedo dar a la sociedad para cambiar los valores distorsionados en los cuales crecemos. Las niñas, nuestras niñas, futuras mujeres de la sociedad son seres humanos. Cambiando nuestro pequeño mundo constribuimos a transformar el gran mundo. Cambiemos el formato, la tarjeta, el archivo. Ayudémonos y triunfemos.

  • Actualmente dentro de 3 meses mi hija tendrá 18 años. (10/03/2018)

Feliz Día Internacional de la Mujer.

 

Si prefieren escuchar a continuación la lectura de la presente entrada.

 

Ver también:

Cuidemos a nuestras niñas.

 

LAS MADRES MACHISTAS

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Foto de Marie Matagne-Estrada

Por Mariangeles Estrada

Las madres machistas sueñan con tener un hijo varón. Principalmente primogénito. Si nace primero la niña, qué decepción. En espera que el 2do embarazo sea niño. Ese es su ideal, levantar una panza que le va dar gusto a su marido machista.

Las madres machistas quieren un hijo varón igualito al papá. No hay duda que ellas se lo tuvieron a ese hombre. Que a nadie se le ocurra sospechar que es de otro. Les molesta que le digan que se parece a ella o a otro miembro de la familia, peor si lo dice la suegra. Ellas quieren que se parezca al padre. Tal hijo, tal padre. Buscan contra viento y marea algún rasgo físico que se acerque al marido, sea el color del pelo, algún lunar en la espalda, el color de los calcetines.

Las madres machistas le ponen a su hijo el nombre del padre. Quieren que el padre sienta que es su prolongación y expresión. Muchas veces usan la palabra Junior, un americanismo que significa pequeño. Luego el padre es Senior y el hijo es Junior. Esto también lo hacen para agradar al marido, que sienta que es un honor usar su nombre.

Las madres machistas ven en el nombre del marido casi un marcador genético y por eso hay familias donde todos los hijos varones llevan el nombre del padre sea de 1ro o 2do nombre. El 1er hijo Eduardo Antonio, al 2do hijo Eduardo Noel y al 3ro Eduardo Andrés. El colmo cuando es niña le ponen el sello del macho padre y la cría se llama: Eduarda.

Las madres machistas sienten que tener un hijo varón es la revancha a la vida. Es la representación y ejercicio de la libertad que les faltó durante su vida. Sueñan que será independiente y seguro. Podrá  ir a todos lados, sacará diplomas. Será inteligente y osado. Piensan que podrá seguir los pasos del papá. Mejor si su marido es una gran personalidad política o reconocido profesional.

Las madres machistas dejan que se instale en el hogar un ambiente donde el hijo varón ocupa todo el espacio e invisibiliza a las hijas mujeres. Si las hijas estudian, no las felicitan. Si sacan un diploma, para qué. Hacen labores domésticas, qué bien. Las crían como que van a tener un futuro de empleada doméstica. Además de cuidar a l@s hermanit@s menores. Nunca diran: Gracias hijita por tu ayuda en el hogar. Las hijas mujeres en ese ambiente están convidadas a idolatrar al hermano junto con la madre. Hay familias donde todas le planchan, le lavan y le cocinan a su majestad desde que está chiquito. Llegan a los 5 años y todavía le limpian el culito y le amarran los zapatos. No les gusta que participe en labores del hogar, cuidadito se vuelve raro.

En la escuela, la maestra le tiene tema. Aplauden en palco cuando consigue su primer trabajo. Justifican su pereza y ninguna mujer está hecha a su medida. A todas las mujeres les encuentran un defecto. Les madres machistas les encanta mezclar roles dicendo: Tu madre es tu única mujer,  Tu madre es tu mejor amiga. Lo ven bello, guapo e inteligente. Aunque sea sucio, borracho y negligente.

Le justifican todos sus olvidos, principalmente de fechas memorables, cumpleaños, navidades. Tan despistado, como el padre. Su hijito varón regala cualquier cosa para salir del paso. No es detallista solo para sus propios intereses. Aún así afirman: Mi hijo tiene un gran corazón.

Permite que su hijo varón pueda hacer y deshacer en la calle, donde sea, como sea y hasta la hora que sea; en cambio, su hija mujer no. Tienen el dicho: Amarren sus gallinas, que yo suelto mi gallo.

En la mayoría de los casos los hijos varones se vuelven mediocres en todo lo que emprenden, nunca saben lo que quieren o todo lo que comienzan nunca lo terminan. La crianza viciada de excesivos mimos y contradicciones no lo motiva a salir del nido y alzar su propio vuelo. Aún así tienen hij@s regados y más de alguna separación o divorcio. Se enderezan alrededor de los 40 años o más. Terminando algún curso u oficio y estabilizandose económicamente.  Las madres machistas suelen decir luego de toda la pesadilla de vagancias, droga, tatuajes, alcohol y pereza: Yo sabía que mi niño lo lograría.

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@Estradangeles@

A continuación el archivo audio de esta entrada para no videntes, débiles de visión o para quienes prefieren escuchar.

 

Ver también:

DIA DE LA MADRE: MITIFICACION Y COMERCIALIZACION

 

PADRES NICARAGUENSES: COLORIADOS Y AMADOS

Dibujo de Marie Matagne
Dibujo de Marie Matagne

Por Mariangeles Estrada

Cada vez que viene una fecha conmemorativa me lleno más de reflexión que de sentimientos. Cuando me resultaría mejor alinearme a las proclamas de amor hacia los homenajeados que recapacitar donde han fallado. Enfin.. Todavía hay gente que se sigue preguntando: ¿Por qué el Día del padre  no tiene la misma connotación que el Día del madre? Leemos textos en periódicos y revitas, donde solo se postula la pregunta pero no se formula la respuesta. Ante lo evidente la pregunta es necia.

Los papás en Nicaragua están bien coloreados y no han hecho nada para mejorar su mala reputación. A escasas excepciones las nuevas generación enmiendan a penas su rol. Con esto no estoy afirmando que no existen padres modelos; pero son pocos los que han logrado salir del molde de malos.

La primera coloriada es que tienen hij@s por todos lados. Pareciera que tienen una manguera de espermatozoides y los andan tirando por todos lados. Como que los condones no existen. ¡Sálvese quien pueda!. Crecen con el eslogan: Amarra tu gallina que yo solté mi gallo. Supuestamente esa frase es chistosa. Me parece lamentable que todavía este vigente como parámetro educativo en el seno familiar nicaraguense. Y crecemos con la idea que las responsables históricas de un ‘embarazo no deseado’ somos las mujeres. Como que l@s hij@s se hacen solos.

No importa tener varios hij@s si libremente se ha decidido; pero no con distintas mujeres. A veces embarazan a dos a la vez. Esto no les permite estar disponible en tiempo de intercambio con su hij@s, quienes viven con sus respectivas madres, los unos por aquí y los otros por allá.  Además que tapar demandas afectivas requiere entrega y labor, tampoco hacen el gran esfuerzo para subsanarlo. Desgraciadamente muchos creen todavía que cada hij@ es prueba de virilidad, más macho, más hombre, más hij@s.

El problema se agudiza cuando económicamente no pueden resolver las múltiples necesidades  de l@s hij@s. Quedan mal como proveedor, siendo éste su rol de mayor reconocimiento ante la familia y la sociedad. Es típico escuchar:  Me tienen una niña o me tienen dos niñitos. En efecto, le tienen porque ellos nunca asumieron al cien por ciento. A esto podemos añadir  motivos, justificados o no. Sea porque iniciaron la paternidad muy jóvenes, sea porque están lleno de vicios. ¡Ah! ¡Sí! Si tiene algún vicio, sea el alcohol o las mujeres hay erosión económica considerable. Los hogares se empobrecen totalmente y l@s hij@s viven limitaciones innecesarias.

Otro punto no menos importante es la mitificación de la maternidad. Somos tan mamas, tan mamas pero tan mamas de Tarzan, Chita y toda la selva que en reiteradas ocasiones nos queremos robar el show y le quitamos el rol a todo mundo. Nos gusta tragarnos el cuento de la mama todopoderosa y los hombres por cómodos se suman a enaltecer la mater familia, descargando responsabilidades. Las mujeres conspiramos a que su rol de padre se minimice justificándole faltas detrás de la super-mama, quien todo decide y todo dispone.

De repente, pareciera que todos inconscientemente confabulamos para que todo quede igual y nada cambie. Para que sigamos jugando roles tradicionales que no permiten cambiar el molde familiar en un futuro cercano. Ojala podamos algún día darnos permiso de vivir algo diferente, en planos más equitativos y justos.

¡Feliz día del padre!

Ver también:

DIA DE LA MADRE: MITIFICACION Y COMERCIALIZACION