Bikini, topless, tanga y burkini.

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Ayer 26 de agosto el Consejo de Estado francés autorizaró la utilización del burkini en las ciudades costeras que lo prohíbieron finales de julio, alegando que un distintivo religioso podía causar revuelo o desorden en estos tiempos inseguros. Son 10 las ciudades, Niza, Menton, Cannes, Villeneuve-Loubet, Saint-Laurent-du-Var, Beaulieu-sur-Mer, Saint-Jean-Cap Ferrat, Cap d’Ail, Eze, Mandelieu-La Napoule y Villefranche-sur-Mer. El burkini es un traje de baño diseñado para las mujeres que práctican la religión musulmana. Evidentemente que este tipo de reglamentos prefectorales fueron tomados por las autoridades sin pensar que estamos en el país de las libertades y la gente se viste como le da la gana. Francamente un atuendo, él que sea, no amenaza la seguridad de nadie. Ni afecta a nadie en nada.

Estemos claros que los atentados terroristas -Charlie Hebdo, París, Niza y el asesinato del del padre Jaques Hamel– han albortado el hormiguero, en el sentido de que una parte de la población francesa no hace claramente la diferencia entre terroristas y musulmanes; se siente más amenazada e insegura al ver gentes con distintivos religiosos como prendas de vestir. Este último grupo es susceptible de caer en el populismo de la extrema derecha. Partido que enarbola los principios nacionalistas, y olvidan la interdependencia cultural y comercial de los pueblos en esta era globalizada. Pero estos temas que se abren al exterior de las fronteras son objetos de manipulación politica por los partidos nacionales, vean lo que viene de pasar en Gran Bretaña con el Brexit, el populismo quiere gobernar el mundo.

Francia es la tierra de los liberados en la playa, diremos en Nicaragua, donde todo es uy no, y se bañan de short, camiseta, vestido: por falta de recursos, puritanismo, jinchada, etc. Con decir que el bikini lo creó en 1946, el ingeniero automotriz francés, Louis Réard, quien dirigía también la boutique de lingería de su mamá: “La folies bergeres”. El bikini era tan atrevido en ese tiempo que no encontraba modelo que lo exhibiera, hasta que una bailarina nudista del Casino de París acepto presentarlo oficialmente ante los medios en la piscina Molotor. El bikini era atrevido en ese tiempo (1946 – 1949) y fue prohibido en varios países, España, Bélgica, Italia e incluso en las playas de la zona atlántica francesa, solo se autorizaba en playas mediterraneas. Esta claro que no tenía tanta aceptación. Solo a partir de los años 60 surgió una relativa aceptación, decían que favorecía el turísmo, imagínense. Eso lo dijeron los españoles para quitar la prohibición, Franco accedió y luego se popularizó en toda Europa al salir en películas. y personalidades como Brigitte Bardot (actriz), Dalida (cantante), y muchas más lo pusieron de gran moda.

Nos hemos venido desnudando poco a poco en la playa frente al mar. Bikini, monokini, string, tanga, topless y bueno hasta llegar a las playas nudistas. El mar motiva a quitarse todo atuendo que interfiera entre epidermis y agua marina. La pura libertad de respirar no solo por la nariz sino por la piel. Sentir plenamente la brisa, la arena, el viento, la sal.

Aqui en Francia he visitado montones de playas que no sé si podría contarlas. Y sólamente tres veces he visto la práctica del topless, hace rato ya y en años escalonados. Una señora de unos 60 otoños. Otra vez unas chavalas entre 20 y 25, y una señora con sus hijitos jugando en la arena. La práctica ha desaparecido, dicen que por las fotos que publican en las redes sociales, no sé. Eso lo leí así en un artículo. Y otras personas dicen que es una práctica pasada de moda. Propia de los años 60 y 70, la liberación de la mujer. El bikini es lo más popular en estas playas; pero hay tangas, string. Sinceramente NUNCA he visto el burkini, nunca. Si las mujeres musulmanas no salen, no las veo en la playa, solo haciendo compras o llevando a sus hijitos a la escuela. Hicieron con el burkini una tempestad en un vaso de agua, qusisieron hacer un asunto político de una simple prenda de vestir

A las mujeres siempre tienen que decirnos como vestirnos, en todos los tiempos, sea una religión, la moda o un reglamento administrativo. Un par de tetas alborota la moral y no sé que otros principios más, ridículos que no vale la pena mencionar. Detrás de estas exigencia esta la familia que nos malcrian exclavizándonos al que dirán, auxilio. Mujeres necesitamos oxígeno. Paz. Libertad.

Ver también:

El peso de la belleza

 

Luchando contra la mujer-objeto

Por Mariangeles Estrada

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Hace un año mi hija me pidió tener una cuenta facebook. Como chica cibernética que soy no iba a salir de ridícula diciéndole que no. Los riesgo que implica la red social con la influencia de la publicidad, mucha vulgaridad, y ese sinfín de antivalores que flotan aquí y allá, me contrarrestan mi modelo educativo familiar, pero qué podía hacer. Esto es como pasar un examen sin estar 100% preparada. Pero entre tantos temores y basura, lo que más me inquietaba es cómo iba a manejar su imagen y qué iba a compartir.

Nos sentamos a platicar, le conté mi experiencia de blogger y cómo manejaba mis cuentas en las redes sociales. Aunque ella ya tenía una idea clara de todos estos asuntos. Estamos hablando de una chavala que nació con toda la tecnología a la mano.

Dejé claro algunos puntos. El primero se refiere al contenido compartido. Si comparte su imagen, debía saber cuándo caemos en el exhibicionismo que se transmite de generación en generación. Y  en segundo lugar, debía saber cuándo compartimos experiencias que vale la pena contar.

Su nombre que lo ponga completo y que aprenda desde ya a asumir que todo en la vida tiene su responsabilidad. Se llama fulana de tal con todas las letras, nombre y apellido. Que asuma la vida virtual lo más consciente que pueda. Que piense dos veces lo que va a poner ahí. Diferenciando intimidad, privacidad y asuntos públicos.

También hablamos de la mujer objeto. Cómo la sociedad en general fomenta e insiste en vernos como objetos. Nuestros cuerpos son cosas para vender, para atraer, para distraer.

Yo le dijé: “Si pones tu cuerpo vestido con un short, bikini, tanga o minifalda, te van a llover las solicitudes de amistad y los likes o me gusta. Si te echas maquillaje aparentando 20 años caes en lo mismo. Te podes volver una reina en instagram si queres, sin tener el cuerpo de la Kardashian.

Todo lo que es apariencia pega. Pero si tratas de poner algo que sale de vos, de tu mente o tu corazón; una reflexión, un poema, una canción, tus dibujos que pasas horas haciendo con los distintos tipos de punta y color. Tus melodías al piano que tampoco salen como flash de foto, un video. Tus mejores escritos de francés tes nouvelle, etc. Todo eso que viene de adentro, no lo veas mal si no es valorado a su justo valor. Solo te pido que no busques la aceptación de la web convirtiéndote en un objeto. Ya la sociedad y la familia nos han pisoteado bastante para echarle más leña al fuego. Pone tus valores y tus aficiones, si querés; pero no reduzcas tu persona a un objeto de placer, de deseo o de juego.”

Terminé mis consejos de mamá mostrándole los perfiles dónde mujeres y hombres, de cualquier edad se exhiben si limites en las distintas redes. No es cuestión de edad, ni de sexo, ni de profesión. Hay adolescentes en ese plan de objeto sexual, así como mujeres y hombres adultos de medio quintal para arriba. Sicólogos, budistas y altruistas, no es cuestión de que entiendan más al ser humano o anden en cosas espirituales, la superficialidad es parte del combo de la vida virtual y real.

Ella tiene casi 16 años, 1.70 m. Ya cumplió un año en facebook. También se metió en instagram, snapchat, y no sé qué otra red y ha constatado que a veces no le paran bola a sus videos tocando el piano, ni a sus dibujos, ni a sus fotos artísticas de paisajes, tormentas, gotas de lluvia. .

Yo no doy nada por ganado. Sigo insistiendo qué es lo hay que hacer para no dejarse utilizar como cosa, cualquier cosa.  Estoy consciente de su belleza, para qué exhibirla, no necesito que nadie la valide ni confirme quién es y cómo es. Ella es.

Espero que me siga escuchando, solo quiero su bien. Creo que es el único aporte que le puedo dar a la sociedad para cambiar los valores distorsionados en los cuales crecemos. Las niñas, nuestras niñas, futuras mujeres de la sociedad son seres humanos. Cambiando nuestro pequeño mundo constribuimos a transformar el gran mundo. Cambiemos el formato, la tarjeta, el archivo. Ayudémonos y triunfemos.

  • Actualmente dentro de 3 meses mi hija tendrá 18 años. (10/03/2018)

Feliz Día Internacional de la Mujer.

 

Si prefieren escuchar a continuación la lectura de la presente entrada.

 

Ver también:

Cuidemos a nuestras niñas.

 

Juguetes navideños

Hace quince días dejaron en el buzón de correos los catálogos de juguetes navideños. Quién quiera puede ya mismo comprar los regalos para los niños y niñas de la familia o conocidos, y evitar así, salir a comprar a última hora. Muchos infantes ven los catálogos y hacen una lista para Santa. Lo que siempre me ha molestado es la división entre juguetes para niñas y juguetes para niños. La típica división sexista que sigue teniendo total vigencia, en esta tierra de Simone de Beauvoir y Olympe de Gourges, y que los consumidores siguen al pie de la letra a la hora de comprar un regalo.

Los catálogos vienen organizados por secciones que enrollan a cualquiera; aunque hay imágenes que hablan por sí solas. No es necesario poner “sección niñas” o “sección niños”. Tampoco poner colores, azul o rosado ya sabemos a quiénes se refiere.

Viendo la sección “Imitación” salen niñas realizando labores domésticas. Y los niños con juguetes de construcción o mecánica. La página más chocante fue donde sale un niño con toda la instalación del veterinario, animalito incluido; y a la par una chavalita con un coche lleno de utensilios para la limpieza: escoba, sacudidor, lampazo con mechas, balde de agua. Todas esas imágenes arruinaron el resto de las páginas que solo ponen los juguetes. Que en realidad esa sería la solución, poner solo los juguetes y ya.

La imitación de la actividad ‘doméstica’ o ‘profesional’ que la aprendan en casa. Y aunque no sea siempre el mejor ejemplo, vale la pena quitarle competencias al comercio que pretende profundizar los estereotipos; dado que los roles están en crisis, en comparación con hace 50 años, que todo estaba definido sin discución.

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Sin embargo, leía que la tienda de juguetes Toy Planète en España hace dos años que edita un catálogo no sexista y vemos a los niños empujando coches de bebés, y a las niñas utilizando el martillo y los tornillos. Lo que no está lejos de la realidad, pues también miré un reportaje aquí en Francia donde las tiendas de bricolaje aceptan mercancías de menos peso porque las clientes mujeres están en constante crecimiento. Vemos que ahora hay matillos, serruchos, taladradora, que pesan la mitad, aunque vale más. Antes ni existían, por algo se comienza.

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Catálogo de Toy Planète – España

Recordé que cuando era niña tuve dos planchitas de hierro, una cantidad de cazuelas, juegos de té, bebés, cocinitas etc. No estaba tan de moda lo del maquillarse. Entonces, si se trata de la educación a través del juego tendría que haber sido experta cocinera, planchadora y madre. En ninguna de las tres cosas he logrado la excelencia. Aunque parte de la educación ha sido realizarlas sin ripostar. Han sido parte de las actividades que siempre hice como parte de mi naturaleza. Peor aún, hasta ahora las cuestiono.

Si se trata de regalar a un amiguito o amiguita, prefiero comprar un libro, un juego de mesa o algún video (documental o película). Así me libero un poco del molde tradicional, los invito a hacer lo mismo.

Referencias : ESPAGNE : UNE CHAÎNE DE MAGASINS DE JOUETS ÉLIMINE LES STÉRÉOTYPES SEXISTES DE SON CATALOGUE // Spanish toy chain challenges gender stereotypes with non-sexist Christmas catalogue // Suède inspire au Royaume-Uni sur les jouets sexistes / Il est maintenant temps de mettre fin à l’égalité fracture les garçons et de filles de jouets

Ver también:

Las madres machistas

Cuidemos a nuestras niñas

Dibujo de Marie Matagne-Etrada
Dibujo de Marie Matagne-Etrada

La mayoría de las personas estamos orgullosas de nuestros hijos e hijas. Es normal querer presentarlos. Las redes sociales son una tribuna propicia para ello, pero hay que preguntarse qué estamos mostrando y qué estamos poniendo en valor: su cuerpo o sus habilidades.

Casi siempre cuando se trata de niñas lo que se pone en valor es su físico. “Miren que linda mi hija”. Sale la niña vestidita exhibiendo desde temprana edad su cuerpo. Su cuerpo es lo que la gente ve. Las hijas crecen observando cómo sus padres dan importancia a su apariencia. Entonces es normal crecer creyendo que lo más importante es cómo nos vemos, y no quiénes somos. Observan a sus padres orgullosos cuando la gente los felicita por lo bella que es. Gustar, gustar y gustar es el parámetro primario. Ver y no ser.

Sus habilidades no cuentan tanto. Aunque a veces vemos que las sacan bailando, tocando un instrumento musical, participando en una obra de teatro o recibiendo reconocimientos (diplomas, medallas, aplausos.) y esto pareciera ser más conveniente pero también hay que mantener una cierta distancia. No caer en la exageración de utilizar la imagen de nuestras hijas en la red social para echarnos flores de los buenos  progenitores que somos. Lo que estamos heredándole es la práctica del exhibicionismo sin medida. Nos  están observando todo el tiempo.

Cuando ponemos sus fotos en facebook, no hay que olvidar que no tomamos en cuenta ni su consentimiento ni su voluntad. Somos los adultos quienes les enseñamos este proceder. No tomamos en cuenta ningún parámetro antes de mostrar: a quién, por qué, qué, para qué. Preguntas que se deben hacer y contestar para nosotros y para ellas. Esperemos que sean mayores de edad para que decidan por ellas mismas en qué concurso quieren participar y qué quieren mostrar en la web. Mientras estén bajo nuestra responsabilidad cuidemos y resguardemos su imagen.

Creemos ingenuamente que todo el mundo va a ver con la misma ternura y cariño a nuestras descendientes. Y no es así. Las exponemos a los riesgos de la web. Un lugar público donde pedófilos y pervertidos navegan en total libertad en busca de esas imágenes que nosotros ponemos. Subir fotos así, espontáneas y sin límites, es como ponerlas en media calle desnuditas y abandonadas. No puede ser un acto inconsciente poner fotos sin medidas.

Criticamos los concursos de belleza infantiles pero las familias están haciendo lo mismo con la imagen de las niñas. No solo a nivel de concurso, sino a nivel supuestamente privado que al final no lo es. Cualquier miembro de la familia se da permiso de subir fotos de las niñas. No se sabe cuál es la diferencia entre lo público, lo privado y lo íntimo.

OK. No hay que ser radical. De vez en cuando no hace daño subir una foto: un cumpleaños, una promoción; pero no parar de poner fotos, sea en el parque, en la piscina, en el barrio, con los primos, con sus amiguitas de clase, cantando, bailando, comiendo pastel, viajando en avión, paseando al perro, estrenando zapatos, haciendo poses de top model, etc. Yaaa. dejen a las niñas en paz.

Si la sed de exhibición es tal, y de plano no se aguantan. Solo hagamos un alto y pensemos con quiénes nos gustaría compartir esas fotos. No olvidemos que los parámetros de privacidad en facebook han cambiado. Podemos poner un álbum y compartirlo con algunos contactos. ¿Para qué tanto público? ¿Qué les aporta?  ¿Qué mensaje les hacemos pasar a nuestras hijas? Interesa lo que ellas van identificar como importante en la imagen que ponemos. ¿Cuáles son los valores que importan en nuestra familia? La exhibición o la discreción. Todo lo anterior, se aplica a los niños también.

 

A continuación la lectura de la entrada para los que quieran escucharla.

 

Ver también:

Luchando contra la mujer objeto

El peso de la belleza

 

El peso de la belleza

Por Mariangeles Estrada

Los cosméticos y los tintes son tóxicos, los tacones son incómodos, la depilación duele, la dieta no es rica, los ejercicios agotan, la cirugía es un riesgo, los elásticos socan. Todo lo que está ahí supuestamente para ser bellas va en contra de nuestra propia naturaleza. Un día escuché decir: Hay que sufrir para ser bella. Me pareció ridículo pero es cierto. Se sufre física y sicológicamente. Físicamente por todo lo que le hacemos padecer a nuestro rostro y cuerpo para adaptarse a las normas de belleza social; y sicológicamente, se sufre sobretodo en el trayecto de tratar de convertirnos en lo que somos. ¿Es normal sufrir? ¿Dónde se habrá perdido nuestra versión original? Quizás nunca la conoceremos.

Este tema no es nuevo. En todas las épocas, las mujeres hemos tenido que seguir un modelo que nos esclaviza a un tipo de mujer (Leer ejemplos). Supuestamente ahora los tiempos habían cambiado y nos habíamos liberado de utilizar ciertas prendas que nos hacen sufrir o de usar productos que afectan nuestra salud. Sin embargo, seguimos en el mismo callejón sin salida. Solo que hoy con el desarrollo de las comunicaciones se ha estandarizado aún más el modelo de belleza. Imponiéndose indudablemente el modelo occidental de la cultura hollywoodense: Obsesión por la delgadez y la eterna juventud. Una tiranía impuesta por la marcas y la publicidad.

Modificamos o cambiamos, parte o todo, de nosotras y comenzamos una lucha interminable por parecernos a la muñeca con la que juagábamos pequeñas. Dejamos de ser nosotras para parecernos a las que todo mundo considera bellas. El problema es que siempre falta algo cuando no estamos satisfechas con nuestra propia naturaleza. Se trata de una impecabilidad absoluta. Sin arrugas, sin grasa, sin canas, sin manchas, sin cicatrices y sin granos. Nadie puede llegar a verse así. La frustración y el inútil despilfarro de tiempo y dinero están garantizados.

Inocentemente podemos comenzar por la adicción al maquillaje. Un delineador que oculta la forma natural del ojo. La publicidad dice que pone en “valor la mirada”; o sea que no vale la forma de mirar solo si nos ponemos la línea negra alrededor del ojo como esclavas de Cleopatra en el antiguo Egipto. La base y la crema para ocultar la mínima mancha o grano. Que de seguro saldrán más granos de tanto echarse. La infaltable pintura de labios, hay gran variedad de tonos y colores. Esto desde muy temprana edad, tipo 15.  Al llegar a los 30 tenemos opaco el rostro. Falta mencionar que existe el maquillaje permanente que se pone como tatuaje para no embadurnarnos a diario, y remato con el  engorroso procedimiento de desmaquillase antes de acostarse. Aceptar frente al espejo el rostro lavado resulta inadmisible. Imposible salir a la calle así. Frente al espejo nos desconocemos nosotras mismas. Y si no nos maquillamos hasta nos califican de mujeres desmotivadas por la vida y nos recomiendan inmediatamente un sicólogo.

El cabello, ¿cuál? el de ahora o el de ayer. En esa fobia por gustar cambiar de “look” se vuelve un principio. Quedarnos con el mismo peinado o el mismo corte aburre y el atractivo se pierde. De ahí las que nacieron crespas ahora son lisas y las que son castañas ahora son rojas zanahoria. Infaltable el amarillo oxigenado liso.

El cuerpo. La ropa ya no se adapta a nuestros cuerpos, son nuestros cuerpos los que deben adaptarse a la ropa. En esa inadaptación encontramos elásticos que te socan todo. Desde el tórax, espalda, piernas hasta el mondongo. Se creía haber ganado terreno al eliminar el uso del corsé, pues se han inventado otras formas de tortura para delinear figuras. Hay body como de bebé que aplastan todo el cuerpo y podemos alcanzar en una talla menos. Todos los brassieres (sostenes) son copa redonda, entonces todas la chichas son iguales. Hay almohaditas para rellenar adelante y atrás, aunque también los rellenos vienen añadidos. Encontramos calzones que aplastan la panza socándola fuerte. Enfin, hay ropa que intenta moldear el cuerpo natural y supuestamente “ponerlo en valor”. (Ver imágenes)

La estatura. Los tacones son imprescindibles para conservar el atractivo dice la publicidad. Aunque nos duelan los huesos y la cabeza de andarlos pegados al talón. De 10 a 12 centímetros, qué más incomodidad.  Subir un poquito más alto, como si vamos a tocar las estrellas. Que nos hacen ver estrellas es otra cosa.

Cabe señalar que los profesionales del maquillaje, del diseño de ropa y zapatos etcétera, junto con los peluqueros son elevados al rango de artistas. Lo que hacen es arte entre mejor te repellan o cambian. Sin olvidar que todo se puede cambiar en un quirófano con la cirugía plástica, desde las patas de gallo, cachetes redondos, orejas abiertas, hasta de sexo y color de los ojos. Los casos de cirugía más famosos últimamente son los de Uma Thuman y Rennée Zellweger.

A nuestras hijas, sería bueno contarles bien el cuento. Recordarles que nacieron normales y bellas. Y que la imagen de la normalidad que está ahí afuera es contraria a su naturaleza. Después resulta complicado convencerlas que son bellas como son. El cuerpo está reducido a un objeto y queramos o no eso afecta la autoestima femenina. Crecen viendo eso y reciben ese mensaje errado desde niñas. Y ante tanta basura de información la lucha es constante que a veces pareciera perdida; pero no nos cansemos de perseverar. Frutos encontraremos. Vigilemos su alimentación para que mantengan su salud. Evitar trastornos alimenticios como la obesidad o carencias vitamínicas es importante.

No creo que podamos salirnos de esta tan fácilmente; pero deberíamos de intentar despojarnos poco a poco de esta esclavitud. Nadie está flaca, gorda, desaliñada, chaparra, etc. Nadie se puede definir comparándose a un modelo que nos exige tanto sacrificio. El atractivo personal va más allá que eso. Propongamos otras formas de ganar confianza en nosotras mismas. Vivamos en este mundo, aceptando que somos como somos. Ese es el principio y el fin de la verdadera belleza.

Sobre el tema: Reina de belleza de Brasil está en cuidados intensivos / Sacrificios crueles a los que se sometían las mujeres por belleza  / Por mi ex-cara bonita / Ellas hicieron el desafío “sin champú” durante 31 días y lo que descubrieron es increíble / Diez “sacrificios de belleza” que hacían las mujeres en el pasado / El nuevo procedimiento quirúrgico que puede cambiar el color de tus ojos / El arte del maquillador ruso Vadim Andreev en 25 espectaculares imágenes 

Archivo audio de la presente entrada si prefiren escuchar. 

Ver también:

Las buenas y las malas mujeres

 

¿Por qué me simpatizó el Premio Nobel de la Paz 2014?

Por Mariangeles Estrada

Casi siempre que otorgan el premio nobel de la paz se arma tremenda polémica. Unos a favor, otros en contra. Sucede que donde hay premios, competencias y trofeos siempre hay discusión. Se habla incluso de chanchullo y se califican de inmerecidos e insultantes.

Pero este Premio Nobel 2014 me ha simpatizado porque está relacionado con los Derecho de la Niñez del mundo.

Fue atribuido a dos personas. A Malala Yousafzaï la niña actualmente de 17 años que se dio a conocer primeramente en la web a través de su blog, en el cual, denunciaba la prohibición de estudiar a las niñas en su Pakistán natal. Fue víctima de una bala en la cabeza cuando estaba en el bus para ir a la escuela. Una vez recuperada ha creado una fundación y sostiene las campañas en favor de la educación de los niños y niñas en Pakistán, Nigeria, Jordania, Siria y Kenia.

El indu de 60 ans, Kailash Satyarthi, fue el otro galardonado. Aliniado en la tradición de Gandhi, a dirigido durante 30 años diversas formas de protestas y manifestaciones, todas pacíficas, contra la grave explotación de la niñez con fines financieros. Dirige una ONG que ha salvado 65,000 niños de la trata. La ONG tiene tres centros de rehabilitación para niños rescatados de la explotación. Ahí imparten educación básica y realizan actividades de esparcimiento.

En ambos casos el derecho a la educación está presente. Consagrado en el artículo 28 de la Convención de los Derechos del Niño y la Niña de 1989. Dicho tratado es uno de los más ratificados en el mundo; sin embargo, de muy difícil aplicación para el ejercicio y garantía de los derechos.

El derecho a la educación resulta espinoso de poner en práctica en los países donde la niñez vive en circunstancias especialmente difícil, y que en la mayoría de los casos ejercen un trabajo remunerado para sustentar las necesidades de extrema pobreza que viven sus familias. Estudiar y trabajar resulta incompatible debido a la evidente fatiga física y mental que afecta el proceso de su desarrollo integral.

La Erradicación del trabajo infantil es todo un programa mundial establecido por la OIT. Ejecutan proyectos que coadyuvan con los Estados para la atenuación y la erradicación del trabajo de los niñxs. Pero este problema tiene tal amplitud que la intervención de ONG como la de Kailash Satyarthi en la India es bienvenida. Los efectos negativos del trabajo son desconocidos para la sociedad y hacen falta campañas de conscientización para sensibilizarse con el problema.

Con este Premio Nobel, conocemos más sobre la situación que vive la niñez Pakistaní e Indu. Pero es también la oportunidad de no olvidar la niñez del mundo y especialmente a esos niños y niñas de nuestros países que no pueden ni jugar ni estudiar.

Me sensibiliza la niñez porque en sus manos está el futuro de un país. Merece las condiciones necesarias para construir un mundo mejor.

Sobre el tema: Convención de los Derechos del niño y la niña, 1989. / Los inmerecidos e insultantes premios nobel / Erradicar el trabajo infantil en el trabajo doméstico y proteger los jóvenes trabajadores contra las condiciones de trabajo abusivas / Países ratificantes de la Convención sobre los Derechos del Niño, ¿por qué Estados Unidos no está en la lista? /Le prix Nobel de la paix à Malala Yousafzaï et Kailash Satyarthi / Kailash Satyarthi – Colaboración con la OIT para hacer frente al trabajo infantil

Ver también:

Mis libros de Patrick Modiano – Premio Nobel de Literatura 2014

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