Significado de la palabra Masaya.

 

Masaya significa “Tierra de venados”. Nombre geográfico indígena que ha cambiado a través del tiempo, hasta configurarse con el nombre que actualmente conocemos.

Es un nombre geográfico desde el momento mismo en que se precisa el lugar “tierra”, y los “venados” porque son parte de la biodiversidad animal de la región. Los venados colablanca (Odocoileus Virginianus) han vivido en esta tierra del trópico seco,  y se han adaptado a todo tipo de clima en América: Cánada, EEUU, México, Centroamérica, Norte del Brasil y Guyana. Es una especie de talla mediana, delgado y de patas largas. Se caracteriza por mantener su cola en alto cuando corre de ahí su nombre.Cráter Santiago

Viven en las faldas del Volcán Santiago (ver ↑) y en los alrededores de la Laguna de Masaya. No es casualidad que una de las comparsa más popular se llama Torovenado del Pueblo (Ver. origen↑), donde se disfrazan y salen a la calle a bailar. Todo un teatro callejero que se burla de las distintas clases sociales. Afirman que en el origen de la comparsa el Toro representa al español altivo, bruto y fortachón: y el venado el poder mítico indígena, sagaz, listo, veloz, difícil de atrapar.  Es un animal admirado en los tiempos precolombinos, por su carne (alimento), cuero (vestimenta) y cornamenta. Actualmente en casi todos los países es una especie en peligro de extinción, a causa del desarrollo urbano que ha modificado irremediablemente su hábitat natural.

Numériser 1Antes de designar a Masaya como Tierra de venados” hubieron otras interpretaciones. como las crónicas del Capitán español Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdéz que confundió Masaya con Popocatépec. Vocablo que significa volcán, interpretó jeroglíficos que daban a entender “Tierra del volcán”.

La descomposición de la palabra Masaya se público en la obra “Nombres geográficos de la República de Honduras” de Alberto Membreño (Tegucigalpa 1901 pp XXV) donde se estudian 108 nombres indígenas de nuestro país. MASAYA se descompone en Mazalt – Yan, que significa “Lugar donde se cazan venados”. Mazalt: venado y Yan que expresa el lugar donde se verifica la acción del verbo. 

Mazalt y Yan son los componentes de Masaya. Mazalt es venado que pierde la “tl’ al final, se duplica la primera sílaba mamaza es venados. En la escritura jeroglífica se presenta con una cabeza de venado; y Yan se expresa por la huella humana en posición horizontal. La reconstrucción de este jeroglífico se realizó a partir de la técnica de la escritura mexicana. El radical Mazalt venado, forma parte de muchos nombres mexicanos y centroamericanos, por ejemplo: Masachapa, Masatepe, Masagua, Mazatenango; etc.Numériser

La traducción sería Masayan, pero la gente que tenía cierto nivel cultural no pronunciaban la n, decían y escribían Masaya.  Esto se constata en el auto escrito por el padre Delgado, del expediente de Capellanía de la hacienda de Concepción de Managua, “en el pueblo de Masaya en treinta y un día del mes de Octubre de seis cientos, y ochenta, y un año” Archivo Episcopal de León, año de 1681, par 2.).

Se comprueba asímismo, que la palabra Masaya es un nombre geográfico indígena no tan fácil  de afianzarse; pues ha cambiado su significado, inicialmente; y en años posteriores, su ortografía. No es un nombre español fijo e invariable. Solo en los archivos municipales y episcopales de León, se encontraron doce maneras distintas de la palabra Masaya, que los conquistadores españoles utilizaron. Entre ellas: Masaya 1538, Majaya 1537, Maxaya 1560, Masalla 1739; Mashaya y Mashaia 1766, etc.

El simbolismos del venado atravesó los siglos en América y se enraizó en nombres de ciudades, danzas, arte rupestre. Cito como ejemplo: la Danza del Venado.  En México (ver ↑)   representa pedir a los Dioses el poder de la caza;  y en Guatemala (ver ↑ )  el mundo mágico de los cielos. Cada contexto cultural le otorgó espacio, y hasta nuestros días son manifestaciones propias de la identidad de los pueblos.

Masaya es una palabra que vale la pena encontrarle sentido. Un nombre geográfico indígena que atraviesa los siglos, con variaciones y con un significado acorde a la biodiversidad animal de la región.

 

Por qué Masaya?

Porque después de Managua, la considero mi segundo hogar. Una ciudad donde guardo mis más hermosos recuerdos infantiles.

 

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Fuentes/Enlaces: Memorial de Masaya. Biblioteca Enrique Bolaños (ver ↑)  “MASAYA ES UN NOMBRE GEOGRAFICO INDIGENA”. Disertación del historiador Luis Cuadra Cea. / VENADOPEDIA (ver. ) / Animales en peligro de extinción. Guatemala (ver. ) / Mamifero nacional de Honduras (ver.  ) / Simbolo de la fauna natural. Costa Rica. (Ver. )

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL MIRADOR DONDE NO SE MIRABA NADA

La señora de gorra es la vendedora de rosquillas de Rivas
La señora de gorra en medio de la foto es la vendedora de rosquillas de Rivas.

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Un rico piquito en pleno frío.
Mirador 1
Ganzos de un lado a otro.
Mirador
El vendedor de tajadas con queso.

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Uno de los atractivos turísticos inconturnable en Nicaragua es el Mirador de Catarina. Nunca me lo pierdo cuando viajo a Nicaragua. Solo que en esta ocasión no se miraba nada.

Desde que venía en la carretera estaba lloviendo a cantaros. Escampó un poquito de casualidad cuando llegué a “Mi viejo Ranchito”, donde de por cierto, comí riquísimo. Pero una vez dentro del restaurante continúo lloviendo. Fue agradable ver como se humedecia el jardín y el ambiente circundante. Poca luz, frescura, gotas de lluvia se resbalaban dinámicas sobre el vidrio de las ventanas.

Terminando el almuerzo, dirección “El Mirador”. Desde que entramos al pueblo de Catarina todo estaba nublado. Ya en la entrada del mirador dudamos si entrabamos o no. Pura niebla. No se divisaba nada. Pensamos que se desvanacería.

Esperamos sentadas en una banca comiendo cajeta de coco. Vimos una pandilla de ganzos que se paseaban de un lado a otro. El vendedor de tajadas con ensalada y queso. Mi mama empezó la tertulia con un chavalito de 9 años vendedor de pinol y pinolillo. Le compró dos bolsas. Y luego se me acercó la vendedora de rosquillas. Me agradó su abordaje suave y amistoso. Me contó que las rosquillas que vendía había ganado premio, no sé cuál. Que eran poco conocidas porque las más famosas son las rosquillas somoteñas, pero que va, las rivenses eran mejores. Me dio a probar dos rosquillitas de dos centímetro cada uno, me encantaron. Le compré un montón.

Observé como la gente, a pesar de la niebla, lleganban entusiasmados a tomarse fotos. Novios dándose picos, familias con niños correteando, amigas paseando, etc. Todo un paisaje humano que en otras ocasiones no hubiese determinado. Aprecié como se tomaban fotos como si la vista de siempre estaba ahí. Mientras que nosotros esperabamos que se despejara un poquito, sin saber a qué horas por supuesto, La gente seguía tirándose fotos sin parar. Llegaban, la tomaban y se iban. Ya está, pura niebla y qué.

La verdad, sentí como una cierta esperanza contagiante, de esas que la vida te regala cuando todo te sale mal. Que a pesar de qué no veo nada positivo, el paisaje bello y natural está ahí. Aunque las apariencias demuestren lo contrario, hay un paisaje detrás; y hay también un paisaje paralelo, humano que también nos da energía, alegría y confianza. Decidí entonces tomarme la foto e irme. Ya llevaba mucho tiempo y estaba alegre, para qué aguadiar el instante. Hice como todos los que llegaban. Posé, sonreí, y flash.

No tomé fotos para una exposición de National Geographique, pero si me trajé riquezas culturales y humanas, fuerzas vivas, que me arrastraron. De toda esa gente que llega ahí a compartir sensibilidad.

Con frío, sin luz, ni paisaje. Feliz.