Mi imagen de la Inmaculada Concepción de María

 

He coincidido tres veces con la imagen de la Inmaculada Concepción. La primera vez cuando tenía 10 años. Mi abuela materna me regaló una estampa de cartón (7x10cm) que guardaba de marcapáginas en su Biblia.

Al reverso de la estampa se lee: Píldora de Holloway. Osea que, aunque nadie me lo dijo, la estampa se obtenía por la compra de esas píldoras que curaban de todo, eran levanta-muertos. Levantaban las defensas, curaban el hígado perezoso, el dolor de estómago, de cabeza, de articulaciones, los músculos, etc. Solo que la marca Holloway dejo de salir al mercado entre 1920 y 1950. Mi abuela era demasiado joven, en ese tiempo, para tragar píldoras por algún achaque. Luego me enteré que la estampa perteneció a mi tatarabuela,  quien se la regaló a mi tía bisabuela y esta a mi abuela.

No le di importancia que fuera una estampa publicitaria. Para mí era una imagen delicada y significativa que me dio mi abuela con cariño y la he guardado con gran amor hasta hoy. Supe que era una pintura de Bartolomé Esteban Murillo, lo decía al reverso. Nunca pensé que la vida se encargaría de ponerla en mi camino nuevamente.

Así sucedió en 2006 que tenía planeado visitar Madrid. Programando mi gira, no podía dejar de visitar el Museo del Prado. Y dentro de las obras más significativas están la vírgenes de Esteban Murillo. Cuando llegué al museo antes que nada quería ver la obra. Era mi Gioconda de Leonardo. La más importante de todas las galerías. Y al tenerla de frente “La Inmaculada Concepción de los Vanerables” (ver aquí) me sorprendieron sus dimensiones. Acostumbrada a ver una estampita de 7 cm pasé a observar una obra de 274×190. Que luminosidad, si parecía que la acababan de pintar. Tan fresca y emotiva. Una verdadera ventana al cielo. Entendí, al instante, lo mucho que mi estampita había envejecido con los años, oscura en los extremos, amarillenta en los ángulos, puntas carcomidas.

Siempre he querido gritarla, celebrar La Gritería con tan bella imagen, claro que sí; pero circunstacias ajenas a mi voluntad me lo han impedido. No he tenido dónde, o no he tenido reales, a veces ninguna de las dos cosas. Ahora lejos de las tradiciones de mi tierra, se ha convertido en un sueño suspendido, casi fantasía. Seguiré recreándome con mi pueril imaginación que grupos de gentes pasan por mi altar – oloroso a incencio y ramos de madroño, decorado con luces intermitentes y chimbombas – cantándole Tú Gloria, así como también le he cantado yo, con fervor y optimismo. ¡Qué viva la Virgen!

Postal que compré en el Museo del Prado en Madrid, España.

 

 

Angelitos de la Inmaculada Concepción de María

Por Mariangeles Estrada

He coincidido tres veces con la imagen de la Inmaculada Concepción. La primera vez cuando tenía 10 ó 12 años. Mi abuela materna me regaló la estampa de cartón (7x10cm). y aunque la tengo enmarcada se ha deteriorado inevitablemente con el tiempo.

La segunda vez fue  el año 2009 que visite Madrid. Tuve la oportunidad de contemplar la obra en el Museo del Prado.

Y la tercera vez fue para la navidad 2010 que mi compadre me regaló el libro titulado “Angels” y en la página 230 la obra es una de las más características.

Todos ubicamos el cuadro siendo la imagen por excelencia de “La Purísima Concepción de María” en Nicaragua.

Inmaculada Concepción de los Venerables

La Virgen flota en un espacio celestial. Sus manos cruzadas en el pecho y su rostro es emotivo y sereno. Está rodeada de querubines bulliciosos ubicados en el cuadro de manera desigual, unos visible otros ocultos. Querubín significa sabiduría y sus rostros deben representar la meditación profunda. Los querubines de la Madona Sixtina  son la ilustración perfecta.

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En efecto, Bartolomé Esteban Murillo realizó la Inmaculada Concepción de los Venerable (1678), en óleo sobre lienzo. Bastante grande pues tiene una dimensión de 274 x 190 cm y a pesar del tiempo,  relucen sus colores y contrastes.  Espero que la aprecien!

Ver también:

 Angelitos soñadores

Angelitos soñadores

Por Mariangeles Estrada

El padrino de Marie me regaló un libro que se llama “Angels”. Muestra la presencia de los ángeles en las obras de pintores famosos como Rafaello, Miguel Angel, Van Gogh, Leonardo de Vinci, Renoir, etc. Me ha encantado hojear cada página.

En esta ocasión les muestro las imágenes de los ángeles de Rafael, que no es un cuadro en sí mismo, sino parte de la obra “La Madonna Sixtina” de Rafael de Sanzio. De seguro ya los conocen porque son bien populares, se encuentran en postales, tarjetas, floreros, marca-páginas, camisetas, etc.

Las caritas distraídas se imponen de tal forma que opacan el rostro de los otros personajes del cuadro: la Virgen, Jesús, Le Pape Sixte 1er y Saint Barbe. La obra de aceite sobre tela, hace 269,5×201 cm (1512-1513). Actualmente se encuentra en Museo de Dresne, Alemania (Gemaldegalerie Alte Meister).

Lo que más me gusto es poder apreciar la obra en su totalidad, espero que a ustedes también.

Obra “La Madone Sixtine” 269,5 x 201 cm

 

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