Mi imagen de la Inmaculada Concepción de María

 

He coincidido tres veces con la imagen de la Inmaculada Concepción. La primera vez cuando tenía 10 años. Mi abuela materna me regaló una estampa de cartón (7x10cm) que guardaba de marcapáginas en su Biblia.

Al reverso de la estampa se lee: Píldora de Holloway. Osea que, aunque nadie me lo dijo, la estampa se obtenía por la compra de esas píldoras que curaban de todo, eran levanta-muertos. Levantaban las defensas, curaban el hígado perezoso, el dolor de estómago, de cabeza, de articulaciones, los músculos, etc. Solo que la marca Holloway dejo de salir al mercado entre 1920 y 1950. Mi abuela era demasiado joven, en ese tiempo, para tragar píldoras por algún achaque. Luego me enteré que la estampa perteneció a mi tatarabuela,  quien se la regaló a mi tía bisabuela y esta a mi abuela.

No le di importancia que fuera una estampa publicitaria. Para mí era una imagen delicada y significativa que me dio mi abuela con cariño y la he guardado con gran amor hasta hoy. Supe que era una pintura de Bartolomé Esteban Murillo, lo decía al reverso. Nunca pensé que la vida se encargaría de ponerla en mi camino nuevamente.

Así sucedió en 2006 que tenía planeado visitar Madrid. Programando mi gira, no podía dejar de visitar el Museo del Prado. Y dentro de las obras más significativas están la vírgenes de Esteban Murillo. Cuando llegué al museo antes que nada quería ver la obra. Era mi Gioconda de Leonardo. La más importante de todas las galerías. Y al tenerla de frente “La Inmaculada Concepción de los Vanerables” (ver aquí) me sorprendieron sus dimensiones. Acostumbrada a ver una estampita de 7 cm pasé a observar una obra de 274×190. Que luminosidad, si parecía que la acababan de pintar. Tan fresca y emotiva. Una verdadera ventana al cielo. Entendí, al instante, lo mucho que mi estampita había envejecido con los años, oscura en los extremos, amarillenta en los ángulos, puntas carcomidas.

Siempre he querido gritarla, celebrar La Gritería con tan bella imagen, claro que sí; pero circunstacias ajenas a mi voluntad me lo han impedido. No he tenido dónde, o no he tenido reales, a veces ninguna de las dos cosas. Ahora lejos de las tradiciones de mi tierra, se ha convertido en un sueño suspendido, casi fantasía. Seguiré recreándome con mi pueril imaginación que grupos de gentes pasan por mi altar – oloroso a incencio y ramos de madroño, decorado con luces intermitentes y chimbombas – cantándole Tú Gloria, así como también le he cantado yo, con fervor y optimismo. ¡Qué viva la Virgen!

Postal que compré en el Museo del Prado en Madrid, España.

 

 

Mejillones al fuego con hojas de pino

 

Uno de los platillos más exóticos que he probado en mi vida ha sido: Mejillones al fuego con hojas de pino. Plato de la región Charantesa en Francia. Anduve de vacasiones en verano y uno de las ciudades cercanas era Tremblade, conocida por el puerto de percadores de ostras y mejillones.

Coloridas las casitas a la orilla del estero y justo enfrente una fila de restaurantes donde sirven este plato tan especial. Advierto que llegué a buena hora y habían lugares para parquear; aunque el día anterior pasé rápidamente para explorar y normalmente la calle de restaurantes y ventas es peatonal, cero parking, los pocos lugares están ocupados y con razón.

El restaurante muy acojedor y bien decorado, motivos del mar. conchas por aquí, faros por allá, hasta en el inodoro había una guirnalda de peces de madera. Amabilidad y rapidez en el servicio. No  sé porque dejaban como música una emisora de radio, si tenían una piramide de CDs de lo más actualizados (Ed Sheron por ejemplo y buenos clásicos). Afuera a través de las ventanas divise un señor sin camisa, con botas y overol de hule, ordenaba cajillas de ostras. las ponía una sobre otra. (Ver Restaurante CHEZ BOURON. Ostréiculteur. Huîtred-Fruits de mer/Moules.).

 

 

 

 

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Restaurante CHEZ BOURON. Osticultor. Mejillones, ostras y mariscos. CHEZ BOURON, Osticulteur

Resulta que solo en esta región se podrán comer estos mejillones cocinados con hojas de pino. Pues los encontramos como un plato común en la mayoría de las Brasserie francesa (café-restaurante). Preparados de manera diferente: marinados en vino blanco, en salsa de crema (natilla), entomatados, alajillo; pero nunca cocinados así. Tengo la certitud que el olor y el sabor son muy originales.

Sobretodo para mí. Yo, que vengo del trópico seco de Nicaragua, donde los pinos son una foto postal que viene de otro país, o un aroma que refresca y estimula el ambiente en productos de limpieza para el hogar, oficinas o empresas.

En este platillo de mejillones, se siente el aroma ahumado de las hojas de pino. Hojas secas quemadas. El olor que invade el paladar son las cenizas de las hojas que quedan sobre los mejillones cuando se terminan de cocinar. Se quitan soplando vigorosamente teniendo cuidado de no hacer caer los mejillones. Luego se sirve. En la boca, lo curioso es que el mejillón sabe seco, cenizo y fresco a la vez. Siempre los acompañan de papas fritas y una cerveza bien helada. No duden en probar este platillo delicioso si tienen la oportunidad. A mí me encantó. No se van arrepentir, ya me contarán.

Bon appettit

 

Ver fotos, forma de cocinarlos:

Mejillones al fuego con hojas de pino

Ver fotos, forma de cocinarlos:

Eclade des moules aux aiguillette de pin.   

Ver receta y fotos:

Una forma original de comer mejillones.

 

Visitando el País Vasco francés

Este mes de julio anduve de visita por el país vasco francés, precisamente en Biarritz. Fui a parar ahí porque mi hija quería aprender y prácticar el surf. Ahora es la segunda vez que voy. Creo que he visitado más o menos la región. Ciudades además de Biarritz, Anglet, Bayona, Gethary, Bidar y Saint Jean de Luz. He probado sus comida y me he familiarizado con la arquitectura pintoresca de casas blancas con ventanas y puertas verdes, azules y rojas. También he asistido a ciertas actividades que coinciden con mi estadía: el 14 de julio o conciertos musicales.

Bayona no tiene playa pero su urbanidad es linda. Atraviesa la ciudad el río Adour que le da reflejo perfecto al cielo. Visité la Catedral Saint Marie, algunas partes estaban en renovación, en general tiene poca luz y mucha calma, aires de intimidad espiritual. Los alrededores son zonas peatonales con restaurantes, cafeterías y comercios en general.

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Bayona
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Río L’Adour
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Río L’Adour
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Río L’Adour
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Bayona
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Bayona
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Bayona
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Bayona
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Catedral Santa María
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Catedral Santa María

Me quedé permanentemente en Biarritz, en un mobile-home del Biarritz-camping a 700 metros de la Playa Milady. Durante ese tiempo me di gustó comiendo a la plancha, bagettes calientes recien hornadas, pastel basco y sangrías.

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Visité los puntos turísticos más importantes: El Gran Faro, La Roca de la Virgen, el Museo del mar y acuarioCité de l’ocean, etc.

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Aunque lo que más me gustó fue la diversidad de playas que visité una tras otra. Todas tienen algo único que las caracteriza. Y la próximidad entre ellas permite contemplar esas diferencias. Siendo una región entre mar y montaña, observé playas con rocas o escalones donde revientan las olas, el mar se siente presente, elocuente. Recorrí las playas entre Biarritz y Anglet; y entre Biarritz y Saint Jean de Luz. Todo un descubrimiento de líneas perfectas de la naturaleza.

Algo que me llamó la atención fue una caseta en la playa Les Corsaires, situada en Anglet. Ahí la biblioteca municipal se trasladó con revistas,periódicos, libros y literatura infantil en la plena playa. Instalaron sillas playeras y la gente prestaba los textos tranquilamente. Interesante la iniciativa, ese día que pasé estaban animando la tarde con cuenta-cuentos infantiles. En esta época tecnológica que hay wifi hasta en la playa, pues los libros no caían nada mal.

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Me dio mucho gustó captar en imágenes cada paisaje, y creo que logré dar rienda suelta a mi afición por la fotografía. Mi camarita trabajó duro siendo verano, siempre ha estado necesitada de mucha luz en cada enfoque.

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Disfruté plenamente del mar. De ese olor a iodo y sal. Todos esos días la bruma invisible que se propagaba con el viento, me dejaba pegajosa la epidermis, me alborotaba el pelo, a veces me mariaba. Pero ese estado de embriagues marina, me recordó que era parte del todo en esa inmensidad, que era parte de esa naturaleza exhuberante, y dormí tranquila -a pesar del caos exterior de sangre y terrorismo* – en un sueño profundo, calmo, que merecia vivir en ese lapso de tiempo mágico en Francia.

La Fuerza del Azar – Pierre Pierson

Por Mariangeles Estrada

Esta es la tercera entrada sobre los libros de Pierre Pierson en Blog de Angeles. Anteriormente se editó: Alas Nuevas y La Tribu Guanama, ambos forman parte de la literatura infantil nicaragüense.

En esta ocasión quise publicar una breve opinión personal sobre la novela La Fuerza del Azar que circula en la redes sociales en formato postal.

00001Posiblemente es breve pero habían tantas cosas lindas por decir que me quedo corta. Sin embargo, importa que se sientan motivados por leer la novela y comentarla. Yo les garantizo que les va gustar mucho y encontraran toda una cosmovisión de un espacio del tiempo.

La pueden encontrar en la librería Hispamer y Literato en Managüa, Nicaragua, pero también la puede comprar en línea:

También se encuentra en las tres librería más grandes de Colombia: Librería Nacional (ver↑)Librería Lerne (ver↑) y Fondo de Cultura Económica.

Por si quieren saber más sobre los libros de Pierre Pierson. En Literatura infantil: La Tribu Guanama y el alma del invierno, El Despistado Güis, Alas Nuevas, El rescate de la primavera; y en literatura para adultos: Bajo el cielo tropical y La Fuerza del Azar.

Espero que esta entrada actualice información sobre literatura nicaragüense.

 

 

HOJEANDO CHARLIE HEBDO

Compré Charlie Hebdo ayer, lo editan todos los miércoles. Pero esta vez tenía curiosidad de ver cuál era su contenido a un año de la masacre en su sede en París. Un golpe para toda la sociedad francesa y el mundo.

Efectivamente, tengo en mis manos el Número especial 1224, valor 3 euros, 32 páginas, se tiró a 1 millón de ejemplares. En la portada encontramos una caricatura de Riss, en gran título dice: “El asesino siempre corre” o anda por ahí. La imagen de Dios corriendo con un arma y manchas de sangre en la ropa. Riss es Laurent Sourisseau, herido durante los ataque del 7 de enero 2015. Redactó el editorial, que resume la vida del Charlie Hebdo, las veces que estuvo a punto de desaparecer por problemas financieros y la marginalización a la cual fueron sometidos por el periodismo tradicional. Reafirmó el principio de laicidad y narró brevemente el ataque donde casi pierde la vida.

Esta edición es extensa en páginas y caricaturas. Hay dibujos de los caricaturistas que fueron asesinados y de otros autores. También hay artículos cortos, en su mayoría de gente conocida por la sociedad francesa, como actores de cine, cantantes, intelectuales colaboradores del diario y otros simpatizantes. Opinan sobre temas coyunturales de Francia y el mundo.

No soy lectora asidua de este diario, como la mayoría en este país, pero lo he comprado tres veces luego de los atentados del 7 de enero. Siguen la misma línea, siguen siendo un periódico irreverente ante cualquier creencia o autoridad. y esto es lo que hiere a mucha gente al considerar el contenido de Charlie como una falta de respeto a sus creencias o ideas.

Personalmente hay caricaturas que me dan risa y otras no. Y si hay contenido diferente a lo que yo creo, me vale un pito; no solo los contenidos de Charlie, sino los de otros que sean diferentes a mis principios. Estoy segura de lo que creo y cómo decía mi hijita de 15 añitos: ¿Quién ha dicho que Jesús es un dibujo?

Seamos libres de creer o no creer, solamente hagamos siempre el bien.

Mi última cena del 2015

Si se trata de comida, en Francia importa la calidad, no la cantidad. Por eso siempre que comemos en un restaurante los platos no lo sirven llenos. Detrás de un plato viene otro con una cantidad moderada. A veces cuando llegamos al plato fuerte, me he sentido satisfecha, y los últimos platos solo los pellizco. Al final sí hay cantidad, pero distribuída en pequeñas porciones.

Les voy a poner mi última cena de fin del 2015. Para comenzar, un amuse-bouche o bocadillo como aperitivo. Eso era un vasito con una espuma de atún. Me lo comí de un bocado, ni foto le tomé. Lo acompañé con una copa de vino rosado.

Luego viene la entrada, muy tradicional de aquí, el famoso Higado de pato (Foie gras). Lo sirvieron con pan de especias, una cucharada de mermelada de pétalos de rosa y algunas gotas de vinagre balsámico. Acompañado de vino blanco dulce, un Coteaux du Layon.

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A continuación, una segunda entrada.  Una copa grande, tipo cóctel, con Vieiras en salsa (Coquille Saint Jacques). Acompañadas con una copa de vino blanco seco, la dejé intacta para mí ya era demasiado.

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Entre las dos entradas y el plato fuerte, sirvieron un cóctel de transición. En Francia le llaman trou normand, cóctel que facilita la digestión y abre el apetito. Tradicionalmente lo hacen de helado de manzana con licor Calvados. Ese que comí, era una pequeña copa de Helado de pomelos (grayfruit) con licor de pera. Da una acidez que neutraliza el sabor que se siente en el paladar. Muy rico y original.

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Viene el plato fuerte que era Lengua en salsa de crema y castañas con legumbres asadas al horno. Acompañado de una copa de vino tinto Burdeos 2012.

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El infaltable plato de quesos, lo dejé intacto, solo la ensalada me comí. Habían tres tipos de quesos: el redondo era de cabra y los otros dos de vaca, Camembert y Gruyère.

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Para terminar el infaltable postre. Un Helado de chocolate negro y mandarina con sirope de frutos rojos. Acompañado de una copa de champaña.

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La francesada más grande son las copas de vino que se van acumulando. En esta cena hubieron 6 vasos, incluyendo el vaso de agua. Hay lugares donde los quitan y en otros, como aquí, los dejan en la mesa. Siempre sirven pan a voluntad en una canasta. Fue un menu delicioso para terminar un buen año, se los recomiendo.

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Bon appétit et Bonne année 2016.

 

 

Ver también:

Navidad en Francia

Fotos y poema del Volcán Momotombo

Nunca pensé que iba tener la oportunidad de ver al Volcán Momotombo en errupción. Tal vez no estoy viéndolo en vivo y a todo color, pero las fotos y videos de la web me dejan boquiabierta. Claro que me gustaría estar en Nicaragüa para poder presenciar ese espectáculo. Me acostumbé a verlo de largo, calmo y grande. Parte del paisaje natural de la ciudad de Managüa cuando ladeamos el lago Xolotlán, o cuando vamos por la carretera rumbo a León. Para mí la bravura del coloso había sido toda una legenda. Me lo imaginaba haciendo erupción y toda la gente corriendo desesperada gritando. La lava roja incandescente apoderándose de todo el espacio lentamente amenazante. Las típicas escenas de una película apocalíptica de esas que abundan en el archivo hollywoodiense.

Guarda en su historia la destrucción de la ciudad de León durante la erupción de 1610. Recuerdo que en un paseo del colegio visitamos la Ruinas de León Viejo, ubicadas en el Municipio de La Paz Centro, León. En el trayecto, no muy lejos de la faldas del volcán, había un ambiente oscuro, gris, medio tenebroso. Las cenizas volcánicas imponen su carácter, y las camisas blancas del uniforme se miraban casi fluorescentes. Me quedó esa sensación de que visité otro planeta, porque ese es el ambiente volcánico, totalmente extraterrestre, tiempo paralizado en otras eras.

En Francia, el volcanismo es parte de la clase de ciencias naturales en primaria y secundaria. Es toda una referencia de algo que posiblemente los alumnos no verán jamás, solo en videos y fotos que complementan el contenido del curso. En el Parque de la Mini Europa en Bruselas, Bélgica, había una plancha de cemento donde nos ponemos de pie para sentir los movimientos sísmicos del volcán Etna en Italia.

En estos momentos el Momotombo cesó su actividad efusiva, que mantuvo constante durante cuatro días. No podemos predecir con certitud cuándo volverá a despertar. Y esa imprevisibilidad de los fenómenos naturales le da un toque de misterio, que aterroriza y encanta. Por lo menos lo vi despertar de su letargo de 110 años y me dio mucho gusto.

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Errupción del volcán Momotombo. 1297 metros de altitud. Nicaragüa 2015. / Hacer clic para ver la galería de fotos.

Momotombo de Rubén Darío

El tren iba rodando sobre sus rieles. Era
en los días de mi dorada primavera
y era en mi Nicaragua natal.
De pronto, entre las copas de los árboles, vi
un cono gigantesco, «calvo y desnudo», y
lleno de antiguo orgullo triunfal.
Ya había yo leído a Hugo y la leyenda
que Squire le enseñó. Como una vasta tienda
vi aquel coloso negro ante el sol,
maravilloso de majestad. Padre viejo
que se duplica en el armonioso espejo
de un agua perla, esmeralda, col.
Agua de un vario verde y de un gris tan cambiante,
que discernir no deja su ópalo y su diamante,
a la vasta llama tropical.
¡Momotombo se alzaba lírico y soberano,
yo tenía quince años: una estrella en la mano!
Y era en mi Nicaragua natal.
Ya estaba yo nutrido de Oviedo y de Gomara,
y mi alma florida soñaba historia rara,
fábula, cuento, romance, amor
de conquistas, victorias de caballeros bravos,
incas y sacerdotes, prisioneros y esclavos,
plumas y oro, audacia, esplendor.
Y llegué y vi en las nubes la prestigiosa testa
de aquel cono de siglos, de aquel volcán de gesta,
que era ante mí de revelación.
Señor de las alturas, emperador del agua,
a sus pies el divino lago de Managua,
con islas todas luz y canción.
¡Momotombo! -exclamé- ¡oh nombre de epopeya!
Con razón Hugo el grande en tu onomatopeya
ritmo escuchó que es de eternidad.
Dijérase que fueses para las sombras dique,
desde que oyera el blanco la lengua del cacique
en sus discursos de libertad.
Padre de fuego y piedra, yo te pedí ese día
tu secreto de llamas, tu arcano de armonía,
la iniciación que podías dar;
por ti pensé en lo inmenso de Osas y Peliones,
en que arriba hay titanes en las constelaciones
y abajo dentro la tierra y el mar.
¡Oh Momotombo ronco y sonoro! Te amo
porque a tu evocación vienen a mí otra vez,
obedeciendo a un íntimo reclamo
perfumes de mi infancia, brisas de mi niñez.
¡Los estandartes de la tarde y de la aurora!
Nunca los vi más bellos que alzados sobre ti,
toda zafir la cúpula sonora
sobre los triunfos de oro, de esmeralda y rubí.
Cuando las babilonias del Poniente
en purpúreas catástrofes hacia la inmensidad
rodaban tras la augusta soberbia de tu frente,
eras tú como el símbolo de la Serenidad.
En tu incesante homalla vi la perpetua guerra,
en tu roca unidades que nunca acabarán.
Sentí en tus terremotos la brama de la tierra
y la inmortalidad de Pan.
¡Con un alma volcánica entré en la dura vida,
Aquilón y huracán sufrió mi corazón
y de mi mente mueven la cimera encendida
huracán y Aquilón!
Tu voz escuchó un día Cristóforo Colombo;
Hugo cantó tu gesta legendaria. Los dos
fueron, como tú, enormes, Momotombo,
montañas habitadas por el fuego de Dios.
¡Hacia el misterio caen poetas y montañas;
y romperase el cielo de cristal
cuando luchen sonando de Pan las siete cañas
y la trompeta del Juicio final!

 

Sobre el tema: El despertar del Momotombo / Descubrimiento de las Ruinas de León Viejo / Turismo volcánico

Por fin es lunes

Por Mariangeles Estrada

Por fin es lunes. Creo que este fin de semana fue el más largo que he vivido en este país. Me afectaron tanto los atentados en París, que siento que me fui en un hoyo oscuro. Fueron lentas las hora, los minutos, los segundos. A penas terminaba el sábado, con costo comenzó el domingo. Dormí mal, comí mal, hablé mal, miré mal, pensé mal, sentí mal. Y bueno… quién no pasa por malos ratos. Solo que no podía desconectar si esto era un sentir generalizado. Todos los medios de comunicación estaban en eso y cómo no. Al menos con el atentado contra Charlie Hebdo, en enero, pudimos salir a las calles y protestar. Esta vez las autoridades lo desaconsejaron.

De seguro ese es el flagelo del terrorismo. Una confrontación abierta con mis propios temores que me abrazaban calurosos hasta sofocarme. Me imaginaba cualquier cosa, pero “mala” claro, tenía que ser bien “mala”. Resistir y decirme que hay que asimilar buenos y malos momentos. Una terapia personal que me dio un fuerte dolor de cabeza. Que pesada es la tensión, la negatividad, el nerviosismo. Me acostumbré a la paz. La insurrección de 1979 y la guerra de los 80 en Nicaragüa habían quedado atrás.

Pensar que he ido a tantas actividades en París. De hecho, me encanta París, explota de cultura: exposiciones, danza, música. Esas terrazas tan agradables para tomar una copa de vino y conversar. La tranquilidad de estar, esa calidad de vida. Respirar.

Patrick sentía cólera. Y por primera vez hablé con mi hija sobre temas que nunca pensé abordar. Se vio afectada, casi lloro. Me dijo abiertamente que no le gusta hablar de las víctimas porque se siente muy triste. Dibujó un ojo que llora con la Torre Eiffel en medio. Concentrada, con diligencia y rigor tiró sus trazos como si fuera un encargo. Expresó su sentir en un cuaderno de dibujo. Ahí desembocó su tensión. Nos dolió que se alterara la paz y la tranquilidad.

Hoy es un día más y me siento mejor. Gracias a las oraciones y a los buenos deseos de todos mis contactos, qué lindas amistades. Esa energía indudablemente constribuyó a que saliera de la oscuridad, del desanimo y del desaliento. Voy mejor.

Parece un día normal. Vamos a continuar.

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Dibujo de mi hija Marie Matagne-Estrada. 14.11.2015

El niño de la playa

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La imagen del niño  sirio en la playa me ha partido el corazón. Me ha dolido tanto que pienso hacer algo por los refugiados que están identificados y se encuentran en Francia. No tengo riquezas para comprarles una isla, como pretendía hacer un multimillonario egipcio, pero siempre habra algo, es algo que yo lo tengo y esas familias están necesitando de todo. Les falta todo. Aquí hay varias asociaciones que canalizan la ayuda.

Esa gente vive el éxodo. No quieren venir a Europa pero la guerra en Siria nunca termino. La gente sale de su país arriesgando su propia vida, cómo sería la vida que tenían. La guerra no deja absolutamente nada que desgracia. Y todo mundo vive en su zona de confort lidiando sus propias penas, lo que es normal, pero no arriesgando la propia vida. Me cae tan mal esa indiferencia aristocrática de Europa, y de hacer como que no pasa nada. Que difícil aceptar un mundo con tanta injusticia y desigualdad.

No soy indiferente a ese dolor. No sé si ser madre me sensibiliza aún más. Tengo una hija y me duele que se enferme o que le pase cualquier contrariedad. Es cierto que es adolescente pero también tuvo 3 años, la edad del niño sirio, y era mi colochona preciosa.

Tenía que hacer un espacio para el niño de la playa en el Blog de Ángeles, así como él abrió un espacio en mi corazón. Descansa en paz angelito, descansa en paz.

Sobre el tema: Imágenes de dibujantes de prensa.

Bocados de mi tierra

Por Mariangeles Estrada

Nada más agradable que recibir regalitos de mi tierra. La semana pasada mi papá me mandó un paquete de Nicaragua. Al interior habían dos camisetas y para comer una bolsa de rosquillas somoteñas y una bolsita de café presto. Aunque ya no tomo tanto café, no podía resistir a unas cuantas tacitas con sabor al terruño.

Me lo tomé plácidamente sin hablar ni comentar. Quería concentrarme en detalles, como la escasa espuma que se pega a la orilla de la taza, el aroma de las moléculas volátiles que me cambian el humor, el sabor a temperatura elevada. Me embrujó la mezcla rosquillas y café.  Mojar la mitad de las rosquillas en la taza de café para que ablanden un poco, luego morder y masticar suavemente, sin precipitaciones, con grandes emociones.

Gracias padre por acordarte de tu hija pródiga. Espero poder volver a Managua, la última vez que estuve por allá fue en 2013. Ya me hace falta abrazar mi calor, mi gente, mi lluvia, mis ruidos, mi marimba, mi sol.

COCINAS DE NICARAGUA

Por Mariangeles Estrada

La cocina es un lugar donde se da cita la creatividad. Cada vez qué nos preguntamos ¿Qué vamos a comer? la respuesta es un plato diferente, y aunque no lo sea, se intenta. También es el espacio de la casa donde coincidimos no solo para estructurar la jornada con los tiempos de comida, sino para intercambiar ideas o puntos de vista alrededor de una taza de café o un refresco.

La sencillez de las cocinas campesinas inspiran intimidad y calma. Hasta los sonidos son otros: la vertida del agua que desliza del cántaro al vaso, los chispazos del fuego, el quiquiriquí de un gallo, el viento que levanta hojas y tejas. Las cocinas de la ciudad, posiblemente no tienen ese  mismo romance con los elementos pero siempre nos esperan con sustento alimenticio. La mesa con su mantel calienta la atmósfera, el pan en su canasta, la taza de cerámica con la leche blanca.

Las formas de las cocinas, sean de leña, gas o eléctricas se alternan en el campo y en la ciudad. No es de extrañar que en una casa de Managüa capital, se encuentran en el fondo del patio, cocinas de bloque o barro para cocer frijoles, un vaho o algún sopón. Y la cocina de gas, al interior de la morada, está destinada para el gallopinto de todos los días. Y esto tiene que ver con el tiempo de cocción, lento o rápido, que determina el sabor y el aroma de los alimentos. Indudablemente el sabor ahumado que le da la leña a ciertos platos es delicioso. Hasta en las grandes ciudades del mundo precisar que el pollo o la pizza se hacen a la leña, es atractivo para los clientes.

Aunque no todo es sabor. Se dice que las cocinas de leña lesionan las vías respiratorias de los que viven en ese espacio, y no son muy acordes con el medio ambiente al producir fuego con leña de árboles. Se han propuesto proyectos de energías renovables en zonas rurales de occidente y zona central, que proponen cocinas a base de biogás o cocinas solares, proyectos de pequeña escala que exigen ciertas condiciones materiales y que implican todo un cambio en las costumbres culinarias, lo que no siempre resuelta fácil, pero tampoco es imposible.

Las cocinas u hornillas, que ilustran este post, utilizan leña y están ubicadas en la zona rural de Chontales. Fueron captadas con la sensibilidad fotográfica de Marlon Vargas, fotógrafo y sociólogo investigador, autor del libro “Amerrique, los senderos olvidados de su historia y geografía (2014)”. Marlon me contaba que son estos ‘cocineros’ de barro los que predominan la zona, las estufas de gas son raras. El color blancuzco se debe a que son reparadas cotidianamente con la misma ceniza obtenida en el fuego. Se hace como parte del mantenimiento todas las mañanas antes de encender el fuego. Esto le recuerda a su madre con una panita de agua mojando la hornilla y luego pasando sus manos para dejarla lo más lisa posible.

En mi familia recordé las cocinas de mis abuelas, quienes vivían en departamentos del país, una en Jinotega y otra en Masaya. Ambas tenían, además de las cocinas de gas, cocinas de bloques con leña o carbón, aquí no habían de barro. No es por nada pero les quedaba riquísimo todo lo que hacían. Hasta se me hace agua a la boca recordar la ‘Sopa de gallina con albóndigas'(1) de Doña Leonor (abuela paterna) y la perfecta sazón del ‘Indio viejo'(2) de Doña Carmen Peña (abuela materna). Si con esos platillos hubiesen participado en algún concurso gastronómico, de seguro se llevan el primer premio. Nunca he vuelto a probar una sopa o un indio viejo de ese nivel. Se quedan en mi memoria gustativa y descanso, pues ya no busco esos sabores en platos similares. Son inimitable, se lo llevaron con ellas.

Indudablemente que la forma de cocinar es todo un aprendizaje del sabor y del aroma de los alimentos. Guardara sus secretos, ocultando lo acido y amargo, revelando mezclas de ingredientes y ricos olores de especias. Todo un misterio de práctica, de vida y de sabiduría.
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En el fuego, una tortilla cocinándose en comal de barro.
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Rayos de sol que reflejan evidente el humo que expide la hornilla. Una cazuela y una paila sobre la hornilla. Un galón de agua. Un colador y una pailita colgando en la pared.
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Dos cántaros de agua en barro sobre una tabla pegada a la pared. Piedra de moler tres pies y al extremo de la tabla una maquina de moler manual desarmada.
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Horno y cocina. Cazulas de aluminio.
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Cocina de barro con sus brazas de leña.
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Secador de maderra adherido a la pared con platos y vasos plásticos. Un cántaro de agua en barro. Una pana (roja) y un balde (blanco) plásticos. Piedra de moler tres pies. Cucharas y colador verde colgando en la pared.
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Campesina echando tortilla.
 (1) Sopa de gallina con albóndiga: La sopa de algóndiga se hace con  gallina india. Ave criada en campo abierto, alimentada con granos o residuos de la casa. Se le echa legumbres como papas, quiquisque, ayotes, chayotes y zanahorias. Las albóndigas son bolitas de masa de maíz, condimentada con cebollitas, achiote y yerbabuena (menta).
(2) Indio viejo: Puré elaborado con masa de maíz, jugo de limón, carne desmenuzada de rez y caldo de la misma carne, sal, pimienta. se colorea con achiote.

Sobre el tema: Biogas Nicaragua, Un proyecto para prosperar. / Cocinas solares en Nicaragua. / Mujeres pobres optan por cocinas solares. /

Ver también:

Nuestros campesinos trovadores de la identidad chontaleña

ROTULOS DE NICARAGUA No. 12

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Este rótulo, ubicado en una calle de San Juan del Sur, está escrito en inglés sin ninguna traducción. Alquilan tablas para surfear en el mar. Creo que ni el muchacho que atendía en el negocio sabe lo que significan esas letras. Pero estamos en Nicaragua no vamos hacer un rollo por eso. Podríamos decir que es contrario al artículo 11 de la Constitución política que enuncia: Arto. 11.- “El español es el idioma oficial del Estado…”

Fui a parar a ese negocio porque mi hija al ver las olas quiso resbalarse y jugar con su prima Sofía. Claro que cuando miré el rótulo inmediatamente pregunté por qué no estaba escrito también en español. El muchacho encargado, como de unos 22 años, se puso a reír y me dijo que la mayoría de la gente que alquila las tablas son gringos y ellos hablan inglés. Y no hay problema con los nacionales, él les explica las tarifas. No le pregunté sobre el contenido general del rótulo, francamente no me interesaba. Alquilé una plancha que me costó 6 dólares y me fui.

Solo me inquietó que en Nicaragüa salgamos con esta gringada, válida y práctica para el turismo, pero irrespetuosa para la población que en su mayoría habla español. No es necesario atraer turismo agringandonos tanto. A los turistas les gusta aprender aunque sea alguna palabra en la lengua local. Creo que no hay que exagerar. Traducir es un principio, no una explicación marginal. Ahora ¿somos los nacionales los extranjeros?

Ver también:

Rótulos de Nicaragüa 11

Camiseta con la imagen del Che

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Camiseta del Che Guevara en la tienda de una gasolinera ubicada en la autopista que va de Poitiers a Niort.

Por Mariangeles Estrada

Una de las imágenes más usadas es la del Che Guevara. No voy lejos, aquí en Francia la he visto montones de veces. Una vez pintada en camisetas de todos los colores en una gasolinera-market ubicada en la autopista que va de Poitiers a Niort. Entre revistas, sándwich, chicles y gaseosas estaban las camisetas del Che. Tomé foto esa vez, otras veces no he andado la cámara.

Otra vez en una feria de primavera en Indre Loire, habían billeteras y mochilas. Para rematar en las boutiques que están alrededor del Centro George Pompidu en París hay fotos postales en blanco y negro, fotos con efectos de color informatizados o mosaicos con la bandera cubana cruzada. También hay pósteres y litografía.

Lo representativo es la imagen capturada por el fotógrafo Alberto Díaz Korda (1928-2001). La instantánea de un Che Guevara de 31 años que inmortalizó el 5.3.1960. Mirada fija al horizonte, boina con la estrella comunista, original titulado “Guerrillero heroico”. Una de las fotografía más reproducidas en el mundo. Fue subastada en Viena por 9600 dólares en la galería fotográfica Westlicht. Korda nunca cobró derechos por esa imagen, llegó a asegurar que si le hubieran dado un céntimo por cada copia reproducida hubiera sido millonario.

Usan la imagen del Che por diversos motivos. Los que piensan que está bien utilizar al Che casi marca. Pues en estos tiempos estamos frente a una juventud que nació en la comodidad. Vienen a sociedades que ya tienen sus héroes, sus mártires, sus santos y sus villanos. Las etiquetas ya están todas designadas. Y les hace falta identificarse con algo. El Che les da esa imagen de la juventud rebelde y aventurera que busca la justicia por encima de cualquier régimen o circunstancia.

Están otros, que se dicen de izquierda y se quieren comprar buena consciencia con una camiseta. Son de izquierda pero ricachones con carrazos y propiedades. Y hasta ahora lo que se sabe del Che es que fue alguien desapegado del poder y del dinero. No sé si hubiese aplaudido el apego al poder de los líderes de las monarquías comunistas de Cuba, Nicaragua y Corea del Norte. No creo que se hubiese tomado fotos con un reloj Rolex en las revistas de publicidad. Me lo imagino como Pepe Mojica, con sus centavos guardados y con una proyección más moral dado que su pueblo vive limitaciones.

Toda esa gente que usa la imagen del Che para darse buena consciencia es lo mismo que el viejo chismoso de la pulpería del barrio que tiene una imagen de La Purísima Concepción de María en la repisa de la sala. Dar la imagen del vegano despeinado flaco original con comida frita sabor a carne, del intelectual anteojudo con los libros bajo el brazo que reproduce ideas ajenas nunca propias, del ecologista peludo vibra ligera con la imagen del Buda en la panza, los animales salvajes en la espalda y no sabe selccionar la basura. Los pacifistas con el eslogan “Amor y paz” gorro rayado de colores y el tatuaje, y están a favor de matar en nombre de la paz. Circo de apariencias. Cuando lo que hay es una banda de recalcitrantes que ven el mundo desde su óptica camuflada de aparentes tolerancias.

Ponerse una camisa del Che para proyectar la imagen del místico, del que tiene principios, del idealista incomprendido, de la encarnación del Quijote del siglo, del creyente en utopías, del sensible al fin. No sé si esto produce, en el cuerpo y en la mente, el mismo efecto que andar una marca. La gente esclava de marcas sienten que son pudientes. Creen que consiguieron estatus social y nivel económico.

Etiquetas que aburren y que engañan. Ya no hay que creer en esas proyecciones. Nada de imágenes que hagan creer que tenemos principios o ideales. Nada que proyecte esto, aquello o lo otro. Libertad.

Para comprarse una buena consciencia sobran motivos y mercancías porque para el comercio no hay ideología ni religión. La locura de ver a los izquierdistas comprando a los capitalistas las camisetas de su héroe. En la misma canasta empalman las camisetas del Che, Marilyn Monroe, John Lennon, Buda, Juan Pablo II y Madre Teresa de Calcuta. Cada cual se engaña solo o sola, aunque hay sus grupitos de engañadxs. De todas formas los reales están en sus billeteras y carteras. Tenemos la última palabra. Ese día compré gasolina, un descafeinado, una botella de agua. Seguimos la ruta.

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