El peso de la belleza

Por Mariangeles Estrada

Los cosméticos y los tintes son tóxicos, los tacones son incómodos, la depilación duele, la dieta no es rica, los ejercicios agotan, la cirugía es un riesgo, los elásticos socan. Todo lo que está ahí supuestamente para ser bellas va en contra de nuestra propia naturaleza. Un día escuché decir: Hay que sufrir para ser bella. Me pareció ridículo pero es cierto. Se sufre física y sicológicamente. Físicamente por todo lo que le hacemos padecer a nuestro rostro y cuerpo para adaptarse a las normas de belleza social; y sicológicamente, se sufre sobretodo en el trayecto de tratar de convertirnos en lo que somos. ¿Es normal sufrir? ¿Dónde se habrá perdido nuestra versión original? Quizás nunca la conoceremos.

Este tema no es nuevo. En todas las épocas, las mujeres hemos tenido que seguir un modelo que nos esclaviza a un tipo de mujer (Leer ejemplos). Supuestamente ahora los tiempos habían cambiado y nos habíamos liberado de utilizar ciertas prendas que nos hacen sufrir o de usar productos que afectan nuestra salud. Sin embargo, seguimos en el mismo callejón sin salida. Solo que hoy con el desarrollo de las comunicaciones se ha estandarizado aún más el modelo de belleza. Imponiéndose indudablemente el modelo occidental de la cultura hollywoodense: Obsesión por la delgadez y la eterna juventud. Una tiranía impuesta por la marcas y la publicidad.

Modificamos o cambiamos, parte o todo, de nosotras y comenzamos una lucha interminable por parecernos a la muñeca con la que juagábamos pequeñas. Dejamos de ser nosotras para parecernos a las que todo mundo considera bellas. El problema es que siempre falta algo cuando no estamos satisfechas con nuestra propia naturaleza. Se trata de una impecabilidad absoluta. Sin arrugas, sin grasa, sin canas, sin manchas, sin cicatrices y sin granos. Nadie puede llegar a verse así. La frustración y el inútil despilfarro de tiempo y dinero están garantizados.

Inocentemente podemos comenzar por la adicción al maquillaje. Un delineador que oculta la forma natural del ojo. La publicidad dice que pone en “valor la mirada”; o sea que no vale la forma de mirar solo si nos ponemos la línea negra alrededor del ojo como esclavas de Cleopatra en el antiguo Egipto. La base y la crema para ocultar la mínima mancha o grano. Que de seguro saldrán más granos de tanto echarse. La infaltable pintura de labios, hay gran variedad de tonos y colores. Esto desde muy temprana edad, tipo 15.  Al llegar a los 30 tenemos opaco el rostro. Falta mencionar que existe el maquillaje permanente que se pone como tatuaje para no embadurnarnos a diario, y remato con el  engorroso procedimiento de desmaquillase antes de acostarse. Aceptar frente al espejo el rostro lavado resulta inadmisible. Imposible salir a la calle así. Frente al espejo nos desconocemos nosotras mismas. Y si no nos maquillamos hasta nos califican de mujeres desmotivadas por la vida y nos recomiendan inmediatamente un sicólogo.

El cabello, ¿cuál? el de ahora o el de ayer. En esa fobia por gustar cambiar de “look” se vuelve un principio. Quedarnos con el mismo peinado o el mismo corte aburre y el atractivo se pierde. De ahí las que nacieron crespas ahora son lisas y las que son castañas ahora son rojas zanahoria. Infaltable el amarillo oxigenado liso.

El cuerpo. La ropa ya no se adapta a nuestros cuerpos, son nuestros cuerpos los que deben adaptarse a la ropa. En esa inadaptación encontramos elásticos que te socan todo. Desde el tórax, espalda, piernas hasta el mondongo. Se creía haber ganado terreno al eliminar el uso del corsé, pues se han inventado otras formas de tortura para delinear figuras. Hay body como de bebé que aplastan todo el cuerpo y podemos alcanzar en una talla menos. Todos los brassieres (sostenes) son copa redonda, entonces todas la chichas son iguales. Hay almohaditas para rellenar adelante y atrás, aunque también los rellenos vienen añadidos. Encontramos calzones que aplastan la panza socándola fuerte. Enfin, hay ropa que intenta moldear el cuerpo natural y supuestamente “ponerlo en valor”. (Ver imágenes)

La estatura. Los tacones son imprescindibles para conservar el atractivo dice la publicidad. Aunque nos duelan los huesos y la cabeza de andarlos pegados al talón. De 10 a 12 centímetros, qué más incomodidad.  Subir un poquito más alto, como si vamos a tocar las estrellas. Que nos hacen ver estrellas es otra cosa.

Cabe señalar que los profesionales del maquillaje, del diseño de ropa y zapatos etcétera, junto con los peluqueros son elevados al rango de artistas. Lo que hacen es arte entre mejor te repellan o cambian. Sin olvidar que todo se puede cambiar en un quirófano con la cirugía plástica, desde las patas de gallo, cachetes redondos, orejas abiertas, hasta de sexo y color de los ojos. Los casos de cirugía más famosos últimamente son los de Uma Thuman y Rennée Zellweger.

A nuestras hijas, sería bueno contarles bien el cuento. Recordarles que nacieron normales y bellas. Y que la imagen de la normalidad que está ahí afuera es contraria a su naturaleza. Después resulta complicado convencerlas que son bellas como son. El cuerpo está reducido a un objeto y queramos o no eso afecta la autoestima femenina. Crecen viendo eso y reciben ese mensaje errado desde niñas. Y ante tanta basura de información la lucha es constante que a veces pareciera perdida; pero no nos cansemos de perseverar. Frutos encontraremos. Vigilemos su alimentación para que mantengan su salud. Evitar trastornos alimenticios como la obesidad o carencias vitamínicas es importante.

No creo que podamos salirnos de esta tan fácilmente; pero deberíamos de intentar despojarnos poco a poco de esta esclavitud. Nadie está flaca, gorda, desaliñada, chaparra, etc. Nadie se puede definir comparándose a un modelo que nos exige tanto sacrificio. El atractivo personal va más allá que eso. Propongamos otras formas de ganar confianza en nosotras mismas. Vivamos en este mundo, aceptando que somos como somos. Ese es el principio y el fin de la verdadera belleza.

Sobre el tema: Reina de belleza de Brasil está en cuidados intensivos / Sacrificios crueles a los que se sometían las mujeres por belleza  / Por mi ex-cara bonita / Ellas hicieron el desafío “sin champú” durante 31 días y lo que descubrieron es increíble / Diez “sacrificios de belleza” que hacían las mujeres en el pasado / El nuevo procedimiento quirúrgico que puede cambiar el color de tus ojos / El arte del maquillador ruso Vadim Andreev en 25 espectaculares imágenes

Ver también:

Las buenas y las malas mujeres

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3 respuestas a El peso de la belleza

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