UNA TARDE

 

Solo regálame una tarde, con una taza de café.

Regálame dos o tres horas de tu agradable compañía.

Un momento de intimidad pública en una cafetería.

 

Que estemos solos los dos para digerir sin reparos,

tu rostro ausente desde hace tantos años.

Recordar el timbre de tu risa, memorizar cada gesto, cada mueca.

 

Regálame una tarde morena, con calor, con canela.

Con espuma blanca en mi taza capuccino, con espuma blanca también en tu cerveza.

 

Sonreír con algún chistes, con algún comentario.

Que la luz de la tarde apague tu rostro,

eclipsándote gradualmente con los ruidos de la ciudad.

 

Acerca de Mariangeles Estrada

Bloguera
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4 respuestas a UNA TARDE

  1. ¡Preciosa, preciosas palabras!

  2. Anónimo dijo:

    Yo te la regalo, no una sino miles de tardes! Besos!

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